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Internacionales

Dura crítica del Papa a los medios que crean pánico

02/06/2014 | El Sumo Pontífice envió una carta al juez Zaffaroni y al coordinador de la comisión que redactó el anteproyecto de reforma del Código Penal. En un mensaje contundente, Francisco sostuvo que "se trata de hacer justicia a la víctima, no de ajusticiar al agresor", y señaló que mayores penas "no logran reducir los índices de delincuencia". Solicitó a la prensa "informar rectamente".

La experiencia nos dice que el aumento y el endurecimiento de las penas con frecuencia no resuelve los problemas sociales, ni logra disminuir los índices de delincuencia." La frase podría corresponder a un teórico del progresismo en materia de derecho penal, pero pertenece al jefe máximo de la Iglesia Católica: el Papa Francisco.

Mediante una carta enviada al coordinador de la comisión especial para la redacción del anteproyecto del Código Penal, Roberto Carlés, el Sumo Pontífice dio un apoyo explícito a una discusión en materia penal y cuestionó el rol de los medios de comunicación en el abordaje de las noticias que dan cuenta del crimen. Además, Francisco apuntó a las "desigualdades económicas y sociales" que engendran la delincuencia y destacó el papel de la justicia como reparatoria de las víctimas.

"Sería un error identificar la reparación sólo con el castigo, confundir la justicia con la venganza, lo que sólo contribuiría a incrementar la violencia, aunque esté institucionalizada", indicó el ex cardenal Jorge Bergoglio a través de una carta de cuatro carillas que pidió, en persona, que sea difunda. A las 10 de la mañana del domingo, se comunicó con Carlés con motivo del XIX Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Derecho Penal y del III Congreso de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología. Una excusa para mostrar que Francisco sigue con ojo atento el devenir de la discusión por el Código Penal que lleva adelante la Argentina y sobre la cual no esquivó definiciones.

Sin restar importancia a la libertad de prensa, Bergoglio también criticó el rol de los medios: "De ellos depende informar rectamente y no contribuir a crear alarma o pánico social cuando se dan noticias de hechos delictivos".
"Soy el Padre Bergoglio", inició la conversación telefónica, cuyo antecedente más cercano fue la visita de Carlés al Vaticano, en marzo pasado. Enseguida fue recibido un mail con el contenido de la misiva que se desarrolla en tres apartados, y está dirigido al secretario Ejecutivo de la entidad latinoamericana, el juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni.

La palabra de la Iglesia, a través del Papa, señaló la "asimetría necesaria entre el delito y la pena" y subrayó que "se trata de hacer justicia a la víctima, no de ajusticiar al agresor", en un enfoque "multidisciplinar". "En nuestras sociedades tendemos a pensar que los delitos se resuelven cuando se atrapa y condena al delincuente, pasando de largo ante los daños cometidos o sin prestar atención a la situación en la que quedan las víctimas", sostuvo el Sumo Pontífice, quien llamó a no confundir la justicia con la venganza, lo que sólo engendraría más violencia. "Cárceles superpobladas" y "presos detenidos sin condena", fueron identificados como las problemáticas subyacentes de la demagogia punitiva que tampoco colabora con la reinserción y con un cambio interior del delincuente, más allá del cumplimiento de una condena.

La intervención papal en un tema candente, como el abuso de la prisión preventiva que atraviesa la administración de justicia y es materia de discusión, fue deslizada como una frase al pasar, pero que cobró mayor relevancia en el contexto en el que Francisco decidió dar a conocer la postura del Vaticano.

MEDIOS. Sin restar importancia a la libertad de prensa, Bergoglio también criticó el rol de los medios. "De ellos depende informar rectamente y no contribuir a crear alarma o pánico social cuando se dan noticias de hechos delictivos", resumió. La referencia fue directa al abordaje mediático de hechos de sangre y delincuencia inscriptos bajo el rótulo de "inseguridad", cuya difusión diaria de los casos no guarda correlato con las estadísticas criminológicas.

"No pueden convertirse en casos publicitarios, a menudo incluso morbosos, condenando a los presuntos culpables al descrédito social antes de ser juzgados o forzando a las víctimas, con fines sensacionalistas a revivir públicamente el dolor sufrido", cuestionó el Papa.

Con la impronta de su propia redacción, más allá de las comisiones que en Vaticano abordan la cuestión penal, Bergoglio dedicó palabras para los delincuentes, de quienes dijo que si no se les ofrece oportunidades para convertirse, terminan siendo "víctimas del sistema".

"La verdadera justicia no se contenta con castigar simplemente al culpable", señaló, en un mensaje que contempló la reinserción como un proceso interno que permita al agresor no "quedar aplastado por el peso de sus miserias".

"Tenemos que preguntarnos por qué algunos caen y otros no, siendo de su misma condición", planteó el titular de la Iglesia, y reflexionó: "No pocas veces la delincuencia hunde sus raíces en las desigualdades económicas y sociales, en las redes de la corrupción y en el crimen organizado, que buscan cómplices entre los más poderosos y víctimas entre los más vulnerables." Además, advirtió que "una sociedad que se rige solamente por las reglas del mercado y crea falsas expectativas y necesidades superfluas, descarta a los que no están a la altura".

PERDÓN. También se manifestó sobre la orientación que debe tener el poder punitivo del Estado y en contra de las expresiones que predominan en la clase política local acerca del endurecimiento de penas y del rol de la justicia. "El perdón no elimina ni disminuye la exigencia de la rectificación, propia de la justicia, ni prescinde de la necesidad de una conversión personal, sino que va más allá buscando restaurar las relaciones y reintegrar a las personas en la sociedad", aseguró en la misiva.

"Las medidas que se adopten contra el mal no se contenten con reprimir, disuadir y aislar a los que lo causaron, sino que les ayuden a recapacitar", es una de las conclusiones de la carta, tamizada con citas del Evangelio y con un concepto diametralmente opuesto al postulado por el diputado del Frente Renovador Sergio Massa, máximo opositor a la discusión de la reforma del Código Penal.

Al tanto del contenido del anteproyecto cuestionado desde algunos sectores, el Papa, con este gesto, envió un mensaje por elevación y tomó partido en un debate para el que pidió "un cambio de mentalidad".

El repudio a los linchamientos

Ya en abril pasado, el Papa había dejado en claro su postura con respecto a la diferencia entre la violencia y la justicia. Fue cuando tomó posición sobre los casos de linchamientos, en respuesta a una carta de los hermanos Carlos y Rodolfo Luna, dos argentinos residentes en Suecia, quienes le habían contado acerca de la muerte, a manos de varias personas, de David Moreira, un rosarino de 18 años acusado de robar una cartera.

"Me dolió la escena. Fuenteovejuna, me dije. Sentía las patadas en el alma. No era un marciano, era un muchacho de nuestro pueblo; es verdad, un delincuente. Y me acordé de Jesús, ¿qué diría si estuviera de árbitro allí?: el que esté sin pecado que dé la primera patada", escribió el Papa. "Me dolía todo, me dolía el cuerpo del pibe, me dolía el corazón de los que pateaban", relató.

Ya en esa oportunidad hizo notar la dimensión social de lo ocurrido. "Pensé que a ese chico lo hicimos nosotros, creció entre nosotros, se educó entre nosotros", sostuvo, y concluyó: "Que el Señor nos dé la gracia de poder llorar..., llorar por el muchacho delincuente, llorar también por nosotros."

Un debate en pleno desarrollo

La discusión del anteproyecto del Código Penal hace 48 horas tocó las tierras de su principal enemigo, Sergio Massa, diputado del Frente Renovador y ex intendente de Tigre. Allí se llevó a cabo uno de los plenarios previstos dentro de la estrategia del gobierno de abrir foros de discusión en la sociedad civil y en ámbitos académicos sobre el contenido del anteproyecto redactado por una comisión multipartidaria.

Después de los embates de Massa de principios de marzo, que motivaron la zozobra del trabajo que se aprestaba a ser enviado sin cambios al Congreso, la comisión integrada por representantes del kirchnerismo, el PRO, la UCR y el FAP, se propuso un lapso de 90 días para que las discusiones apuntalen la propuesta que será enriquecida por sus redactores con las observaciones que surjan del intercambio. En la vereda opuesta, el massismo apuesta a recolectar firmas y a postular la consulta popular como vía para derribar la iniciativa y anular cualquier mejora en la codificación.

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