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Internacionales

Cristina condenó el ajuste como salida para la crisis internacional

19/06/2012 | La mandataria argentina pidió aplicar políticas activas para el crecimiento y sanear la deuda de Europa “en conjunto”. Asimismo, el canciller Timerman cruzó al premier inglés David Cameron por la recuperación de YPF


La Cumbre del G-20, que se desarrolla en la ciudad de Los Cabos, México, se ha transformado en un escenario de confrontamiento político de alta intensidad entre las naciones en vías de desarrollo y los grandes promotores del neoliberalismo mundial, encabezados por Alemania e Inglaterra, con el apoyo en las sombras del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y los empresarios que participan del B-20.

Nunca antes en una Cumbre del G-20, que incluye a los países más poderosos del famoso G-8 liderados por los Estados Unidos e Inglaterra, y los emergentes que tienen a China y Brasil como locomotora, tuvo posiciones tan claramente enfrentadas y con posturas tan diferenciadas con respecto a los caminos a seguir. Mientras Brasil y la Argentina, secundadas por Rusia, China y algunos de los países en vías de desarrollo como Indonesia, han planteado abiertamente la importancia de ponerle fin a las políticas de ajuste del gasto que han generado una crisis de empleo, Alemania e Inglaterra insisten con poner el eje en el salvataje del sistema financiero y en los recortes del gasto.

Después de una reunión reservada de casi una hora entre la presidenta Cristina Fernández y su par de Brasil, Dilma Rousseff, el canciller argentino Héctor Timerman sirvió como comunicador de los resultados de la bilateral. “Con la presidenta Rousseff hubo una coincidencia total en oponerse a los planes de ajuste que puedan llegar a plantearse y al mismo tiempo están de acuerdo en que hay que escuchar a Europa, especialmente a Alemania para ver qué medidas propone para salir de la crisis del euro”, señaló el canciller argentino. En el fondo, lo que empieza a vislumbrarse es cierto hartazgo porque año tras año en las cumbres del G-20 se discute poco de los problemas sustanciales y se habla mucho de la coyuntura. Sin embargo, Timerman cree que cada vez son más las naciones que plantean la necesidad de avanzar en medidas tendientes a colocar el desarrollo productivo en el centro del debate.

“En el G-20, los países en desarrollo tienen un bloque muy sólido, cada año que pasa es más sólido, y por supuesto la crisis hoy está centrada en las naciones desarrolladas, y nosotros consideramos quo no somos los que tenemos que pagar la crisis de Europa”, indicó Timerman, al tiempo que acotó: “La Argentina está a favor de apoyar medidas que puedan contribuir a que Grecia salga de la crisis pero con medidas antiajuste, para que se amplíe el consumo, la demanda y la creación de empleo.” Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel y el premier británico David Cameron guardan un sugestivo silencio sobre las causas de la crisis europea y tiran la pelota al corner para evitar referirse a las consecuencias del achicamiento europeo que propugnan.

Aliviados por el ajustado triunfo del derechista Nueva Democracia en Grecia, Merkel y Cameron han intepretado la victoria de Grecia como una suerte de referéndum sobre las políticas de recortes en Europa, y colocan al salvataje financiero como eje central de su visión. Europa pretende un apoyo explícito del G-20 a su reforma estructural del sistema financiero, que hasta ahora se ha concentrado en darle dinero a los bancos. Además, aprovecharon para colocar en el centro del debate el supuesto “proteccionismo” que llevan adelante algunos países en vías de desarrollo como Argentina, para ponerlos en cuestión. Hablando ante una audiencia de negocios en la apertura oficial de la Cumbre de Los Cabos, David Cameron sin mencionar a la Argentina dijo que “había uno de los miembros que había impuesto medidas proteccionistas que amenazan con perjudicar a la economía mundial.

”Asimismo, Cameron también se refirió críticamente a la decisión de la Argentina de nacionalizar el 51% que Repsol controlaba en YPF. A lo que el canciller argentino respondió sin cortapisas. “¿Habla de Inglaterra? Porque todas esas medidas que menciona las ha tomado siempre Inglaterra”, disparó Timerman. Sin embargo, el debate sobre un supuesto proteccionismo de los países en vías de desarrollo pone en evidencia el centro del problema: la crisis es una crisis de demanda. En este sentido, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se refirió a la necesidad de sincerar la realidad que vive Europa y avanzar en el desarrollo. “Es hora de dejar de fingir y llegar a un acuerdo honesto en el nivel aceptable de las medidas proteccionistas que los gobiernos pueden tomar para proteger el empleo en tiempos de crisis mundial.

Esto es particularmente importante para Rusia que, como nuestro país se unirá a la OMC este año y tenemos la intención de tomar parte activa en los debates sobre las futuras normas para el comercio mundial”, indicó Putin. Por su parte, Merkel advirtió que insistirá en una prolongación de la claúsula que dice que nadie debe tomar medidas proteccionistas adicionales, una claúsula que en la actualidad rige hasta 2013. En la apertura, el anfitrión, Felipe Calderón, hizo un delicado equilibrio entre las dos posturas. Por un lado, advirtió sobre la necesidad de impulsar medidas que fomenten la producción y el desarrollo, y por el otro, reclamó un mayor compromiso contra el proteccionismo. Ayer, llamó la atención el escaso protagonismo de los Estados Unidos, la principal potencia del mundo, lo que pone sobre el tapete otra de las señales del mundo de hoy.

La ausencia de un liderazgo claro, pues China no termina de definirse y mantiene mucha cautela, aunque también mostró su preocupacón por la falta de medidas proactivas de Alemania y Europa para impulsar su mercado interno. Ayer, a última hora de la tarde, Cristina habló durante nueve minutos, en un exposición que estaba prevista para seis, y manifestó claramente la necesidad de reestructurar la deuda de Europa pero “tomándola en conjunto y no dejarlos solo, “como ocurrió con la Argentina en 2001”. También pidió que Grecia y España paguen una tasa mucho más alta que Alemania. Manifestó la necesidad de crear un banco europeo centralizado que sea un prestamista de última instancia. Además, hizo una distinción entre los países de centro y de periferia, en los cuales los primeros toman créditos a tasas bajas mientras pagan tasas mucho más altas y lo diferenció de Alemania. Además, Cristina señaló que “existe un círculo vicioso” por el cual los capitales salen de los países periféricos y vuelven a las naciones en vías de desarrollo en forma de deuda.

Asimismo, la mandataria volvió a criticar a los paraísos fiscales y reclamó al G-20 que haga lo necesario para acabar con este flagelo. El último año, la salida de capitales hacia los paraísos fiscales se multiplicó por más de diez al pasar de los U$S 5000 millones a más de US$ 58 mil millones. También bregó por limitar el accionar de las calificadoras de riesgo. Por último, pidió más medidas proactivas para incentivar la producción porque la crisis ya le costó al mundo más de 50 millones de puestos de trabajo. La mandataria mantuvo conversaciones informales con Putin y el estadounidense Barack Obama se acercó a saludarla. Hoy Cristina tendrá una reunión bilateral con el francés, Francois Hollande.

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